Seguramente hay personas en este mundo que después de decidirse por tener que perder peso, lo pierden de verdad. Esas personas suelen ser deportistas que ya tienen el costumbre o la gente con obesidad grave, que saben que de ello depende su vida. Pero dónde estamos nosotros, que no somos ni gordos ni delgados, con «unos» kilitos más?
Claro, nosotros seguimos cada año, ganando poco a poco.
¿Pero que pasa en este mundo si cuando yo me quiero centrar en perder el peso no lo consigo? La respuesta parece fácil. ¿Qué decimos con la frase: quiero adelgazar? Declaramos que no vamos a comer nada de dulce, nada de pizza, nada de pan, nada de patatas fritas y creo que podría seguir y la lista sería bastante larga. ¿Y qué pasa después? Siempre estamos repitiendo: no como dulce, no como pizza…y nuestra mente está todo el rato pensando en ello. De repente el pan vemos por todos los sitios, todos nos están ofreciendo postres caseros ¨para llorar¨ y nosotros no tenemos la fuerza para decir NO, gracias. Y empezamos con un trocito de eso, un poquito de ello y por eso terminamos con más peso que empezamos.
Vale, el problema ya hemos analizado, ahora hay que buscar soluciones. Lo que te puedo aconsejar es no pensar en lo que no puedes y centrarte en lo que deberías comer. No empieces la dieta con lo habitual: no voy a comer…¡cambíalo! Di: voy a comer más ensalada, voy a comer más carne, voy a comer más fruta, voy a beber más agua! Y verás que las cosas cambiaran.
Si te ha ayudado este artículo, compartelo y escríbeme un comentario aquí abajo 🙂
