EL PROBLEMA
La industria de la salud se ha convertido en un gran negocio. Y como cualquier gran negocio, el dinero es el que manda.
A pesar de que cada vez gastamos más en salud, la obesidad sigue aumentando. Enfermedades incomprensibles hace sólo unas generaciones son hoy extremadamente frecuentes (diabetes, enfermedad cardiovascular, depresión, diferentes enfermedades autoinmunes…). Los avances de la medicina han extendido nuestra esperanza de vida, pero no nuestra calidad de vida.
Quizá no sufres ninguno de estos trastornos, pero te miras al espejo y no te gusta lo que ves. Sabes que tienes que cambiar, pero el gimnasio te aburre y odias estar a dieta. Además, todo lo que lees sobre cómo estar en forma es contradictorio, y al final terminas sin hacer nada. Mientras el tiempo pasa.
No voy a decirte que desarrollar en tu cuerpo y tu salud es fácil. No lo es, pero desde luego es mucho más sencillo cuando tienes la información correcta. El problema es que gran parte de la información que nos dan es incompleta o directamente errónea. Está basada en ciencia anticuada, falsas creencias o directamente mitos infundados.
Para seguir alimentando el monstruo en el que se ha convertido la industria del fitness deben hacerte creer que optimizar tu salud es muy complejo. Que necesitas dietas complicadas, pagar caros gimnasios con equipamiento avanzado, tomar suplementos quemagrasa etc. No es cierto.
Cuando llevas meses corriendo en la cinta, esforzándote en las máquinas de gimnasio, tomando suplementos y siguiendo una dieta baja en grasa con pocos resultados, empezarás a sospechar que alguno funciona. La mayoría de las personas que intentan cambiar su cuerpo con esta receta fracasan.
Muchos abandonan. Los más motivados se reponen del fracaso y buscan nuevos suplementos, nuevas dietas, aparatos más sofisticados, la nueva rutina de entrenamiento de la modelo de turno. Esta búsqueda constante es precisamente lo que la industria quiere.
Si tus resultados son mediocres seguirás comprando los nuevos “productos”, esperando que llegue el definitivo. Sin saberlo, estás encadenado.
